Cinnamon (Bilbao)

El lunes recibí en mi mail el boletín de Dolce City Bilbao con info muy interesante de un nuevo local en Bilbao. Es uno de esos mails que no borro y a los que recurro cuando me quedo en blanco y no sé dónde ir.

Ayer jueves, pensé, ya es hora de que el viernes me de un homenaje al salir de trabajar y mi cerebro intrépido me regaló el recuerdo de las imágenes de Cinnamon. Así que me puse a Googlear y es que perdón por mi sinceridad, pero Dolce City es un buen lugar donde recopilar información, pero si busco críticas culinarias recurro a otros lares. Ví una review de Alma Botxera y ahí ya sí que decidí mi plan del viernes tarde:

CINNAMON. Coffe Lab & Urban Food

Se trata de algo más que una cafetería porque el dueño, persona que está tras la barra es un experto y amante del buen café. Además, su buen gusto para decorar el local, por elegir la carta de sandwiches/ensaladas y el buen arte con las tartas es indicutible. Bueno, las tartas son creación de otra persona, pero me refiero al equipo que está detrás de este local. Y es que señoras, ¿qué más nos da que por fin vayamos a tener Starbucks a partir de junio cuando tenemos locales con personalidad como este? No se vosotras, pero yo prefiero dejar mis € en este tipo de empresas que se dejan la piel por ser diferentes, por aportar algo, que en el gigante explotador cafetero. Y sí, también iré a Starbucks un día cuando lo abran, porque así soy yo tengo que ir a todos los sitios nuevos. Pero os aseguro que a Cinnamon voy a volver muy a menudo. Y es que tengo ansia viva por probar la tarta Red Velvet que he visto en su instagram. Esa tarta tiene que ser mía muajajaja. Bueno, toda la tarta no, solo un trozo, que una es de Bilbao, pero tampoco vamos a pasarnos.

Os recomiendo leer esta entrada de Alma Botxera con su review sobre Cinnamon porque además de leer su opinión podréis ver fotos del local completo. Cuando he ido yo había gente y no era plan de ponerme a sacar fotos a diestro y siniestro a todo quisqui cual paparazzi maleducada.

Cinnamon está frente al Kafé Antzokia aproximadamente, no tiene pérdida. Lo malo es que no tienen una terraza como tal, pero quién quiere estar en una terraza pudiendo disfrutar del ambiente (música incluida). Y os lo digo yo que soy fumadora oiga.
Cinnamon Bilbao

Cinnamon Bilbao

El local es diáfano, con mucho espacio libre. Hay bastantes mesas pero sin exprimir el espacio, lo cual es algo que cuando pasa me agobia tremendamente. Tanto si voy sola como acompañada necesito mi espacio vital para disfrutar del momento.

El ambiente es vintage con un punto industrial, pero sobre todo muy personal. Es muy tranquilo y un lugar perfecto para tomarme un cafecito mientras desenpolvo mi Kindle. Que después de la pechada que me he dado a leer todos los libros de Elisabet Benavent estoy atascada. En casa leo un libro, que leo despacio por degustarlo y en el Kindle no avanzo con La Conjura de los Necios, que me gusta, pero, eso que estoy en momento de parón. Qué le vamos a hacer, estoy llena de contradicciones.

Cinnamon Bilbao

Me he sentado mirando hacia la ventana, cuestión de cotilleo puro mientras me relamía con la comida y jugueteaba con el Kindle cuando en realidad estaba entre Instagram, Twitter y Line. Seguro que muchas me entendéis.

¿Qué me decís del servilletero? ¡Por Dior! No podría ser más cuqui.

Cinnamon Bilbao

Cinnamon Bilbao

Tenía casi claro lo que iba a tomar antes de llegar. Un capuccino y tarta Red Velvet si tenía la suerte de encontrarla o en su defecto un sandwich Williamsburg.

Y aquí está el rico capuccino, que por una vez en mi vida lo pruebo y sabe a café de verdad. Riquísimo es poco. El dueño me ha ofrecido la opción de si lo quería con choco  y como era de esperar mi respuesta ha sido: SÍ. Y aún con chocolate se apreciaba que era un buen café.

Tengo que hacer una apreciación y es que en Bilbao tenemos la suerte de en general tener buenos cafés (he vivido en otras dos ciudades y no hay color, además gente que ha venido a verme de otros lugares me lo ha comentado. Ally, como te imaginarás es inevitable que me acuerde de ti con este comentario, que puede que no estés 100% de acuerdo lol).

Cinnamon Bilbao

Y os preguntaréis, ¿qué es el sandwich Williamsburg? Uno de sus ingredientes es algo tan neoyorquino como este barrio de Brooklyn. Estoy hablando del pastrami, lo que viene a ser, más o menos, carne de ternera especiada en salmuera y ahumada. Pero ay las ganas que tenía de comer pastrami porque el que probé en Sua San fue un poco pobre, pero ¡el de Cinnamon está delicioso! Solo me ha faltado ponerme a imitar a Meg Ryan cuando en Katz se puso a fingir un orgasmo (Si no habéis visto Cuando Harry encontró a Sally no sé a qué esperáis).

La forma de este sandwich es de panini como podéis ver:

Cinnamon Bilbao

¿Y qué es lo que lleva? Pastrami, chucrut, queso chedar y pepinillos. Las salsitas son mayonesa de rábano y mostaza de paprika, pero solo las he probado un poco porque el bocata estaba tan bueno que no quería perderme ningún matiz.

Y aquí un par de perspectivas de esta gloria bendita en forma de comida.

Cinnamon Bilbao

Cinnamon Bilbao

Conclusión: si sois de Bilbao o venís de vacaciones, tenéis que ir a Cinnamon. Prometo que no es una entrada patrocinada ni siquiera he intercambiado más que las mínimas palabras con las personas de allí, así soy yo de simpática #modoironiaon. Pero estoy súper ilusionada con este nuevo rincón de mi adorada ciudad.

¿Dónde podéis encontrarles?

Calle San Vicente, 3

Twitter // Facebook // Instagram

¡A disfrutar del finde!

E.

Mi obsesión por el maquillaje

Como os he contado muchas veces, todo empezó cuando me encapriché con las GHD y busqué información sobre dónde encontrarlas a mejor precio. Caí en el Foro Vogue y no hubo vuelta atrás. Por aquel entonces me maquillaba poco, me enmarcaba los ojos en negro, porque una amiga me convenció a hacerlo, y poco más. Era una época rara en mi vida y es lo que tiene ser un poco mujer Almodóvar, que solemos tener etapas extrañas, ni mejores ni peores, solo diferentes.

Maquillarme y darme cuidados me ayudó mucho. Al fin y al cabo, dedicarte tiempo y cuidarte es, desde mi punto de vista, una forma de aprender a quererte. Y esto es una de las cosas más importantes en la vida, cuando te aceptas y te quieres se abre una nueva dimensión, no hablo de un mundo happy flower porque esto es un poco absurdo. Si hay algo que he aprendido en mi vida es que buscar la felicidad en cada mínimo detalle es lo más importante. Estoy hablando como una abuela, pero hasta que no cambias la forma de verlo no te das cuenta. Nos preocupamos por demasiadas cosas sin valor, los días pasan y nos olvidamos de nosotros mismos. Es en las cosas cotidianas en las que deberíamos sentirnos reconfortados y sobre todo sonreír, los problemas vienen solos, pero la forma de afrontarlos es cosa nuestra. Recuerdo una frase que para mí fue reveladora en un momento del pasado, es algo tan simple y tan evidente que puede sonar ridículo, pero no lo fue para mí años atrás:

– No puedes cambiar el problema que tienes, no depende de ti, pero sí tu actitud hacia él.

Soy una persona bastante obsesiva. Esto es algo bueno cuando te encuentras con obstáculos y ser obsesiva te brinda la tenacidad para no abandonar, pero ay madre mía… ¿Qué pasa cuando nos obsesionamos por objetos? Con esto quiero decir que sí, me obsesioné con el maquillaje.

Recuerdo cuando empecé el primer blog. Amigos me decían, a ver cuánto te dura… Esa desconfianza por lo que era mi nueva afición no hacía más que obsesionarme aún más. No era algo descontrolado, no os preocupéis ni os alarméis, solo que me pilló en una época en la que trabajaba y realmente no tenía gastos fijos muy grandes, así que para qué ahorrar xD Me dejaba un pastizal mensualmente en compras online o en arrasar en el stand de MAC por ejemplo. Y es que, a pesar de los foros haters donde se cuestiona si alguien se gasta mucho dinero o no en maquillaje… Si no va a tener suficientes años de vida para utilizar todo lo que compra… Señoras, cada una hace con su dinero lo que le da la real gana ¿no os parece?

El blog se convirtió en algo en lo que pensaba durante muchas horas, pero no como hoy me da la sensación que hacen muchas de las top bloggers para poder ser famosas, poder venderse a marcas, conseguir productos gratis y ser más famosas… Mi obsesión era leer artículos extranjeros, reviews y más reviews, buscar novedades poco conocidas aquí, probarlas y escribir mi más sincera opinión sobre ellas para poder ayudar a otras chicas.

¿Que me gustaba ser conocida? ¿Que me gustaba tener relación con algunas marcas? ¡Pues claro! Una cosa no tiene nada que ver con la otra porque seguía teniendo claro el objetivo de mi blog y de mi trabajo (entendiéndose trabajo como horas invertidas porque nunca he vivido de eso aunque sí recibía muchos productos con un alto valor económico).

Cada vez que recibía una bolsa con productos en casa, daba saltitos de alegría, aunque luego mi review fuese neutra o negativa, pero tenía la oportunidad de probar. Era un adorado ritual para mí, abrir la bolsa, buscar información de los productos que me habían regalado en Google, hacerle fotos y utilizarlos observando cada característica o resultado.

Creo que transmito en mis palabras lo que adoraba ser beauty blogger y siempre tendré un buen recuerdo para esos días, ese tiempo de dedicación, pero solo para la esencia de ser beauty blogger. Algo que en cierta parte sigo siendo, me sigue gustando hacer búsquedas, recomendar cosas a mis amigas, compañeras, conocidas… Y como véis también hay una parte de este espacio reservada para eso. Sigo recibiendo notas de prensa, productos y hay marcas con las que no he perdido, ni quiero perder el contacto.

Paralelamente, yo compraba muchos productos como sabéis las personas que me leíais antes. Y es que era para mí toda una obsesión probar novedades, coleccionar esmaltes de uñas, coloretes iluminadores… Y sí, digo coleccionar porque eso era lo que hacía. Coleccionaba colores, envases bonitos, ediciones limitadas…

En mi primera entrada de este blog, me sorprendió uno de los comentarios, Mongaor, esta entrada va un poco dedicada a ti. ¿Cómo ser menos adicta al maquillaje? Primero tienes que pensar si esa adicción supone realmente un problema, es decir, si se trata de una adicción como tal. Todas hemos hiperventilado deseando algunos productos, comprándolos, la ilusión de estrenarlos… Pero durante mi época de obsesión por el maquillaje, nunca lo consideré como un problema la verdad. Había meses que compraba mucho, otros más, pero me lo podía permitir y no recuerdo haberme sentido culpable en ningún momento. Quizás lo hice, pero mi manía de quedarme solo con los buenos recuerdos ha eliminado otros.

Actualmente he perdido un poco mi vena consumista, por circunstancias y porque digamos que he diversificado un poco mi tiempo libre. Solo compro maquillaje y cosmética para reponer, pero no porque lo haga de una forma controlada, si no porque me sale hacerlo así. Antes disfrutaba sobre todo comprando productos nuevos, ahora disfruto usándolos única y exclusivamente. No perdono un domingo de spa, manicura, limpiar brochas y afilar lápices. Disfruto maquillándome cada mañana, aunque no haga grandes cosas, pero es el ritual de mimarme el que me obsesiona.

Esta reflexión se me ha ido un poco de las manos y realmente no soy capaz de llegar a una conclusión.

E.

Tony Moly Shiny Foot Super Peeling Liquid

¡Toma pedazo de nombre!

Aquí estoy yo, con mi coleta untada con aceite de macadamia, los pies con los calcetines protagonistas de esta entrada y todavía con mis ojos maquillados con la Signed Sealed y la All That Glitters… ¿Cómo os quedáis? Es muy habitual en mí también, por ejemplo, estar en pseudo pijama y con los labios rojos. Pero prometo que en cuanto le de al botón de Publicar voy a ir a desmaquillarme como una buena chica.

Esta no es la primera vez que utilizo este producto, ya sabéis que si no, no os hablaría de él. Mi primera experiencia con unos calcetines exfoliantes fue con una marca de farmacia y me llevé un buen chasco porque no hubo el despellejamiento que esperaba. Me preocupa tener unos pies bien cuidados y que no se conviertan en un saco de durezas como esas cosas que se ven por ahí en verano. Mis pies tienen tendencia a secarse en talones y en un par de zonas más. No uso mal calzado, aunque en otro tiempo sí lo hice. Utilizaba calzado de Primark hasta que una ampolla se apoderó de uno de mis talones y dije never more! Supongo que los kilos de más también tendrán algo que ver…

En mi mesilla de noche siempre tengo un bote de crema para los pies. Por cierto se me acaba de terminar el Tratamiento intensivo de menta para pies de The Body Shop, es una de mis cremas favoritas (junto con el spray de la misma línea que no dejo de usar cada verano) y repetiré seguro en cuanto termine un par de botes poco interesantes que tengo en el baño.

Volviendo a Tony Moly, la primera vez que el producto de nombre interminable, Shiny Foot Super Peeling Liquid, fue por recomendación de littlepurple_ (seguro que ya la conocéis, pero si no, os recomiendo seguirla en Instagram). Esta vez es la cuarta o quinta que utilizo este producto y siempre lo compro en ebay, no repito vendedor, siempre al más barato y con mejor puntuación. Pues bien, veamos lo que es:

Esta es la cajita, recuerdo que la primera vez que los compré el packaging era distinto:

Tony Moly Shiny Foot Super Peeling Liquid

Seguro que con esta foto os quedan totalmente claras las instrucciones, y ¡qué decir de los ingredientes! ¡Menos mal que viene parte traducida en inglés!

Tony Moly Shiny Foot Super Peeling Liquid

Contiene:

– Dos sobrecitos con forma de pies, donde se encuentra el líquido exfoliante.

– Unas fundas de plástico en forma de botitas, dentro tienen como una doble tela de un material absorbente.

– Un sobrecito de la crema hidratante de la marca. Siempre lo he usado, pero tampoco me ha enamorado tanto como para comprarlo en su formato normal.

Aquí tenéis unas fotos del contenido:

Tony Moly Shiny Foot Super Peeling Liquid

Tony Moly Shiny Foot Super Peeling Liquid

Tony Molly Shiny Foot Super Peeling Liquid

Utilizarlo es muy sencillo, abrimos las botitas de plástico, echamos en cada una un sobrecito del líquido exfoliante, metemos los pies y las ajustamos. Yo suelo masajear un poco para que se reparta bien el producto.

Hay que dejarlo aproximadamente una hora y media, así que para estar más cómoda me suelo poner por encima unos calcetines normales.

Al quitarlos, aclaramos bien los pies con agua y ¡listo!

En la cajita pone que empezaremos a notar los resultados alrededor de 6 días después, pero si mi memoria no me falla, en mi caso tarda un poco más… ¿Y qué es lo que pasa? Pues que comienza la fiesta del despelleje y vamos perdiendo cachos de piel… Es un poco asquerosete, sí, pero merece la pena porque ¡quedan los pies súper suaves!

No sabría decir cada cuanto tiempo es recomendable utilizarlo, porque yo lo hago un poco a ojo, pero dos o tres veces al año sí que lo hago… ¡Cualquier día se me caen los pies!

El precio ronda los 8€. Estos me costaron, al cambio, 7,44€ y los gastos de envío eran gratis. Mucho más baratos que los de farmacia y les da mil vueltas.

¡Y hasta aquí mi experiencia Walkind Dead the pies! ¿Vosotras los habéis probado?

E.

Rosie, la Remachadora

Nada mejor que un poco de inspiración para la tarde de mi último día de vacaciones:

Quizás no os suene esta mujer por su nombre/apodo, Rosie the Riveter o Rosie la Remachadora, pero sí por la foto del cartel publicitario que se utilizó en Estados Unidos para reclutar mujeres trabajadoras durante la Segunda Guerra Mundial, ya que este cartel se ha convertido posteriormente en un símbolo de feminismo.

Rosie la remachadoraEn agosto leí un artículo muy interesante en S Moda, podéis leerlo aquí. Fue ahí donde encontré el video que os he puesto, me pareció tan curioso y con una música tan pegadiza que lo dejé guardado en las notas de mi iPhone. Y ahora se me ha ocurrido compartirlo con vosotras.

Os recomiendo también, leer el artículo de la Wikipedia, si os apetece saber un poco más. Lo podéis encontrar aquí.

A disfrutar del día señoras!

E.

Ginger power

Por el título, podría hablaros de las estupendas propiedades del jengibre y contaros lo que me gusta, tengo un bote en casa que compré en iHerb y tiendo a echarlo en todo, en plan obsesión. Ginger everywhere.

Pero no, os voy a contar la historia de una pelirroja fake, que soy yo misma.

La genética no me dio el gusto de ser pelirroja. Tengo un color pelo castaño medio soso y aburrido, con unas cejas algo más oscuras.

La primera vez que me teñí el pelo, si no recuerdo mal, fue con 13 años. Empecé tímidamente con henna y después pasé por muchos colores: chocolate, negro, rojo, pelirrojo, berenjena, rubio… Pero cuando ya tuve la cabeza algo más centrada me dejé de tonterías y me lancé a por el cobrizo. Es un color que te esclaviza y desespera porque cuando consigues el matiz que anhelas, te desaparece en 15 días. Además, yo me lavo el pelo cada mañana. Necesito salir a la calle con el pelo con olor a limpio, si alguna vez no me da tiempo, aunque de aspecto se vea bien, yo me siento súper incómoda.

Tengo la sensación de que el pelirrojo me favorece más que mi propio pelo, lo cual no sé si es cierto.

La realidad es que es un color complicado porque tienes que pensar en combinarlo con tu ropa y tu maquillaje. Al centrarse tanto la atención en el pelo, ya no me veo con colores como la sombra Humid, de la que era fan hace años. No sé si no me veo con esos colores también porque han pasado unos años y no me atrevo con colores como ese o la Deep Truth. Estaba enamorada de esas sombras y en cambio ahora, si tuviese que elegir un solo look para cada día del resto de mi vida sería un delineado clásico negro, pestañas muy cargadas, colorete coral y labios rojos. Demasiado clásico lo sé. Para darle más rotundidad a mi sosería innata os confesaré otra cosa, tampoco me veo ya con purpurina en las uñas, más allá del Ruby Pumps, que es con el color que tengo decidido hacerme la manicura esta tarde. Adictas al maquillaje, ex-lectoras de mis anteriores blogs, estáis a tiempo de hacerme a unfollow porque sé que os he decepcionado (cuánto aborrezco esta palabra por cierto).

Mi color natural de pelo es mucho más combinable, llama menos la atención, pero por qué vamos a pasar desapercibidas por la vida. Soy exagerada, lo sé, pero qué queréis que haga si nací en Bilbao.

Hay algo en mí que no ha cambiado y son mis pequeñas obsesiones. La última, después de hacerme ayer con el bronzer powder de The Body Shop y también esta misma semana con una blazer de H&M que todavía no he recibido, pero estoy deseando estrenar, se trata de dar con el champú de mi vida. Ese champú que no se lleve con su agradable y olorosa espuma mi cobrizos reflejos. Por favor, si vosotras lo habéis encontrado decídmelo, os guardaré el secreto. Creo que empezaré con uno de Paul Mitchell. Lo estaba buscando por diferentes webs de uk, pero no lo enviaban a España. No soy muy amiga de ir a comprar a peluquerías, así que envié un mail a la marca para preguntar por webs españolas, han sido súper atentos y omg! Me van a enviar un par de champús para que pruebe dos de sus líneas!!

Y centrándome un poco en el tema de la entrada de hoy, estos son mis dos aliados para mi look melenil actual:

Ginger power

Herbatint Light Copper Blonde

No es que este tinte me parezca el definitivo ni mucho menos. Llevo unos 4 meses con él. Sí me dura, sí es menos agresivo, sí me sale gratis con las rewards de iHerb…

El contenido es el habitual, dos botes (color y crema reveladora), instrucciones, guantes plasticosos y un sobrecito de suavizante para utilizar después de teñir el pelo.

Herbatint

Me gusta la textura que tiene, digamos que algo gelatinosa, es bastante raro, aunque sinceramente tampoco tengo la sensación de que la aplicación sea más fácil.

Herbatint

Herbatint

Hay algo que no me termina de convencer, le falta fuerza. Así que no tengo claro si volveré a repetir muchas más veces.

Los tintes de Wella (Koleston Perfect) son más vibrantes, no sé si me explico solo con este adjetivo, pero no se me ocurre otro mejor que defina la diferencia que percibo.

Tenía ganas de probar alguna otra marca de peluquería. La que más se escucha siempre que busco info sobre pelirrojos son los de Wella, los he utilizado muchas veces. La duración es muy buena, la cobertura excepcional, siempre me dejaban el pelo uniforme. Además no me parecen especialmente agresivos.

Por otro lado, ando buscando alguna otra marca menos conocida para mí, descubrir algo nuevo. Ya me entendéis ¿verdad? He leído algunas reviews buenas sobre los tintes Igora, pero hay algo que no me convence de ir cambiando de marca de tintes y es que al final el color no es exactamente el mismo y me da miedo que se me quede el pelo a colores. Estoy tratando de dejarme crecer el pelo otra vez, lo cual es muy difícil de conseguir con un pelo teñido, rizado y tan poroso como él mío sin que se convierta en un estropajo. Utilizo varios productos casi diariamente para mantener el pelo hidratado y lo más bonito posible para no tener que cortarlo. La última vez que me lo corté fue en agosto 2014, así que imaginad. Mi propósito es no cortar hasta junio y entonces solo sanear puntas y renovar un poco las capas para que le den más movimiento al pelo.

Si queréis, os puedo hacer una actualización dentro de unos meses de todos los productos que utilizo en el pelo. Si os parece interesante decidme please. La verdad es que soy fiel a varios productos, solo tengo pendiente encontrar un buen champú y un acondicionador, además del tinte. A mi me gustan muchos los videos y reviews de productos capilares.

Phyto Gloss. Tratamiento Express reavivador de color

Este es el otro producto básico para mí y mi pelirrojo fake. La mascarilla que sale junto al tinte en la primera foto, hace como un millón de palabras, si os habéis olvidado o dormido subid un poco hacia arriba y volved.

Para tener un color siempre perfecto, probablemente debería teñirme cada tres semanas, pero el resultado probablemente sería que se me terminaría por desintegrar el pelo. ¿Y no queréis una Estre calva verdad?

Así que opto por utilizar 15 días después de teñirme esta mascarilla con color de Phyto. La verdad es que dí con ella por casualidad. La mascarilla que andaba buscando es una de Revlon, la Nutri Color Creme, pero no la encontré en ninguna tienda de las de artículos de peluquería de Bilbao. Me daba pereza comprarla online, y recordaba haber visto unos botes con color de Phyto en la farmacia donde suelo comprar. Así que allá que fui y había un tono cobrizo.

Recuerdo que pagué unos 18€, pero teniendo en cuenta que la utilizo una vez al mes, con alguna excepción, pues va a ser que me cunde mucho.

La marca recomienda aplicarla con guantes, pero yo que soy muy de vivir al límite me salto este consejo. Aplico unos cinco pumps, reparto bien por el cabello, lo dejo entre 5 o 10 minutos. Aporta mucho brillo y refuerza el tono del cabello. Además es súper hidratante. Vamos que no la cambio por nada, de hecho el de la foto es ya mi segundo bote.

Por cierto, me encanta el packaging porque se aprovecha todo el producto. Si os fijáis en la foto, es de ese tipo de sistemas que según haces pump se va subiendo el culo del bote. Esta descripción me ha quedado un poco rara, lo sé, pero no tengo ni idea de cómo se llama esto técnicamente.

El tema de utilizarla sin guantes, no os asustéis, frotando con las esponja justo después de la aplicación se van los restos que quedan en la piel.

Hace años, recuerdo que recurría al truco de añadir un poco de tinte a mi mascarilla habitual, pero no hay color.

Si no habéis probado esta mascarilla, ¡no sé a qué estáis esperando!

Y nada mejor que un documento gráfico de cómo es mi pelo, foto de ayer mismo:

Ginger powerSí, es un selfie espontáneo con mis inseparables auriculares dándolo todo con mi iTunes xD, pero tampoco todo van a ser fotos estudiadas y con máximo flash y filtro para esconder las imperfecciones naturales de una oiga, que haberlas haylas.

Como nota, añadir que llevo un par de meses tiñéndome también las cejas, aunque no se aprecia mucho, pero sí me han comentado que queda más natural.

Y hasta aquí el testamento de hoy, menos mal que he decidido terminar la entrada hoy Domingo de Resusrreción, porque lo váis a necesitar si es que habéis sido tan valientes de leerla entera.

¿Alguna recomendación para esta pelirroja fake?

E.

Que no soy hipster coño

Si hay algo que nos gusta en este país son las etiquetas. No sé si esto es algo general, porque solo he vivido aquí, aunque en diferentes ciudades eso sí. Así que, esta es una afirmación vacía al fin y al cabo, pero ¿no pensáis lo mismo?

Entiendo que el sentimiento de pertenecia a un grupo sí es algo general, pero yo creo que este es un concepto diferente. Sentirnos parte de un grupo, teóricamente nos reconforta y nos hace sentirnos menos solos, quizás por la educación que recibimos.

Pero yo no me refiero a esto, si no a lo que le gusta a la gente etiquetarnos dentro de un grupo por una característica, ya sea de moda, musical, hobbies (que no hobbits).

El último año se ha puesto súper de moda el concepto hipster en este país, totalmente erróneo por cierto. No hay más que leer la Wikipedia y solo con la primera frase ya se desmonta toda la idea sobre ser hipster que se tiene aquí: Se caracteriza por una sensibilidad variada, alejada de las corrientes culturales predominantes (mainstream)

Así que lo siento por toda la gente que me llama hipster (menos mal que se ha pasado ya un poco la moda porque lo oía incluso varias veces al día). Al final hasta cogí yo la dichosa palabrita para utilizarla irónicamente en plan:

Uy sí, qué cuqui, qué hipster.

Mira, voy to hipster.

Llevo camisas de gatos, corazones, jerseys de lunares, camisetas con mensaje o dibujos graciosos (moustaches incluídos), Ked’s de dibujitos, Converse, escucho jazz y música de los años 50/60. Utilizo gafas de pasta desde el 2012 aproximadamente… Y para mucha gente esto es ser hipster… Hasta parece que tener un gato es hipster. Por favor… ¡Qué Zeus tiene ya una edad y no está para escuchar estas tonterías! (Para quién no lo sepa, Zeus es mi gato).

A ver, vamos a ver… Compro mi ropa en h&m, Springfield, Asos. Creo que nada podría ser más mainstream como dictamina la definición de la Wikipedia. Palabra que por cierto me recuerda a mi amiga Ally, ya la conocéis todas por su blog London in My Style. No es que me recuerde a ella porque encaje en esa definición. Basically porque ella sí que se adelanta a las tendencias y no los pseudo hipster de este país.

Recuerdo hace no mucho que fui con unos amigos a un mercado que se ha puesto muy de moda en Bilbao, el 2 de mayo. Se celebra el primer domingo de cada mes en una zona que hasta ahora no era muy de modernos, pero ya está en esa fase. El ayuntamiento lleva años intentando revitalizar ese barrio y miren por donde empieza a ser una zona emergente. Total, que después de ver rápidamente el mercadillo y las tiendas rollo vintage nos fuimos a tomar algo y nos encontramos con un bar que anunciaban Marianitos preparados. Y ningún reclamo mejor para nosotras oiga.

2 de mayo

2 de mayo

Allí que entramos, encima música de los 80, ambiente perfecto y marianitos de lujo. Al entrar al local, un grupo de modernos, con su bigote, su gorro y su súper ropa de segunda mano nos miraron un poco en plan ¿hola?. Me reí bastante por cierto. Me parece ridícula la actitud de los modernos de tres al cuarto que te miran con la barbilla bien alta, pensando en lo modernos que son, cuando lo que son verdaderamente es un rato ridículos.

En Bilbao se están reproduciendo los bigotes a pasos agigantados. Me gusta la moda, me interesa en cierta manera aunque yo luego visto a mi aire y no creo ser una fiel seguidora de las tendencias, por lo menos conscientemente. Pero hay modas que me parecen un poco de quiero y no puedo. Yo les recomendaba una vuelta por los barrios de Londres por los que me llevó Ally en mi último viaje para que se cuestionen si son hipsters o simplemente hijos de Inditex como todo Dior.

Sobre que yo no siga las tendencias, tampoco implica que vaya de alternativa por la vida. Esto me recuerda en una cena, se me acerca un chico y me dice… ¿Tú eres indie? Y yo pensando, joder qué manía. Mi respuesta un no rotundo. Pero no le convencí hasta que le dije que escuchaba Vetusta Morla. Hecho verídico.

¿Pasa lo mismo en vuestra ciudad? Y si sois de Bilbao, ¿soy yo la única rancia con esta perspectiva?

E.

Rock and Lady

Hola!!

Me estreno en esto de Polyvore.

Nunca sentí una gran tentación por comprar ropa nueva, desconozco si porque con los 20 Kgs de más que lo que peso actualmente era complicado comprar ropa, que lo era. O si porque no me veía guapa con nada, no lo sé, sería cuestión de dedicarle un rato a reflexionar sobre ello.

Solo sé, que ahora me encantaría llenar mi vestidor con faldas, camisetas, camisas… Pero de momento me conformaré con hacer outfits que me gustaría ponerme, como es el caso de este que os enseño hoy.

De hecho, ¡la camiseta la tengo! La compré en Asos hace unos meses y la uso mucho con una falda negra de Springfield y mi pseudo chupa de h&m.

Esta falda me hace ojitos…

¿Os gustan los outfit de Polyvore? ¿Preferís los de verdad? Os enseñaré alguno, pero confieso que no tengo mucha ropa y además no creo que mi estilo sea muy innovador o destacable, pero bueno, es el mío.

Rock and Lady

Nada mejor que acompañar esto con un poco de música:

¡Ahora a disfrutar del día señoras!

E.